La dinámica bilateral entre ambos países ha mostrado flujos estables en manufacturas, productos químicos y energía.
La escalada de tensiones entre Colombia y Ecuador ha evidenciado la fragilidad de un eslabón en la cadena comercial entre los dos países.
De acuerdo con un análisis del centro de estudios económicos Anif, se trata del componente energético, que es el más sensible del conflicto, dado que Colombia abastece cerca del 8% de la demanda eléctrica ecuatoriana.
Según cifras del Dane, la canasta exportadora de Colombia a Ecuador en 2025 se concentróprincipalmente en la energía eléctrica, los productos farmacéuticos, los insecticidas y los vehículos, rubros que en conjunto representan cerca de una cuarta parte del total de las ventas externas hacia Ecuador y que, además, tienen una participación significativa dentro de las exportaciones totales de cada uno de estos sectores en Colombia, lo que amplifica su relevancia económica en el contexto de la actual disputa.
Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones colombianas de energía eléctrica hacia Ecuador totalizaron133,5 millones de dólares, frente a 265,1 millones de dólares registrados en el mismo período de 2024, cuando el suministro colombiano fue determinante para mitigar los apagones derivados de los choques climáticos asociados al fenómeno de El Niño.
“Esta dinámica refleja la elevada dependencia de Ecuador de la generación hidroeléctrica, que representa cerca del 70% de su matriz energética. La oferta económica colombiana, condicionada por factores internos y climáticos, cubre cerca del 8% de la demanda ecuatoriana, por lo que la suspensión del suministro eléctrico constituye una medida de alto impacto económico”, señala el informe de Anif, titulado ‘Colombia y Ecuador: escalada de la disputa arancelaria y energética’.
Tarifas a transporte crudo
Además, la situación en el componente energético se agravó luego de que Ecuador anunció un incremento de 900% en la tarifa de transporte de crudo colombiano a través del Sistema Oleoducto Transecuatoriano (Sote), lo que representó un salto de 3 dólares a 30 dólares por barril que desde el pasado 23 de enero impacta un flujo promedio de 13.250 barriles diarios de crudo colombiano.
Ante este complejo escenario, Anif considera que el anuncio de una reunión entre los presidentes de Colombia y Ecuador para abordar la situación representa una señal favorable hacia una desescalada del conflicto.
“Una salida apoyada en el diálogo diplomático permitiría normalizar los flujos comerciales y energéticos, reducir la incertidumbre económica y preservar los avances en integración regional alcanzados en el marco de la Comunidad Andina”, dice .
FUENTE: Portafolio – ENERGÍA



