Según el documento, una señal determinante para 2026 es integrar más renovables sin comprometer confiabilidad.
El Statistical Review of World Energy 2025, de KPMG, Energy Institute y Kearney, reveló que la demanda mundial de energía creció cerca de 2% en 2024 y que el consumo de electricidad crece casi al doble del ritmo de la energía total.
Esto genera cierta presión en las redes y aumenta la necesidad de energía firme y respaldo.
Con esta situación, la transición energética no es lineal, ya que conviven expansión de renovables y uso de fuentes tradicionales para mantener estabilidad del suministro.
Bajo este contexto, el sistema energético colombiano inicia 2026 en una fase decisiva. La transición energética está en marcha, pero su trayectoria estará determinada por variables operativas y regulatorias: confiabilidad del abastecimiento, ejecución de infraestructura, señales de inversión y sostenibilidad financiera del mercado eléctrico, en un entorno de mayor presión sobre la demanda y riesgos de variabilidad climática.
Se destaca que en diciembre de 2025 la demanda de energía de Colombia fue de 7.192,68 gigavatios (GWh), lo que significa que aumentó 4,03% en comparación con el consumo nacional a corte de diciembre de 2024, cuado la demanda fue de 6.915,44 gigavatios (GWh). Cabe resaltar que, de las diez regiones del país, la que tuvo mayor consumo de energía fue Caribe con 2.048,69 gigavatios (GWh), seguida por Centro con 1.738,49 gigavatios (GWh) y Oriente con 984.80 gigavatios (GWh).
Uno de los puntos que pone en jaque a la transición energética es la confiabilidad en el sistema ya que, en Colombia, la tensión del crecimiento de la demanda se hizo explícita desde enero.
Lo anterior se dio ante la decisión del Gobierno al suspender las Transacciones Internacionales de Electricidad con Ecuador para priorizar el abastecimiento interno, en un contexto de mayor presión operativa del Sistema Interconectado Nacional (SIN) y alertas por variabilidad climática.
Más que un hecho coyuntural, la decisión anticipa la lógica del año: proteger energía firme y operar con margen estrecho, de acuerdo con las conclusiones del estudio.
El panorama energético del año también está atravesado por el componente financiero. En el marco de la emergencia económica, el Gobierno introdujo nuevas cargas al sector generador para redistribuir costos y evitar riesgos sistémicos ligados a la fragilidad de algunos agentes del mercado.
“El debate que se abre para 2026 es de primer orden: cómo garantizar continuidad del servicio sin deteriorar la inversión ni presionar el costo de la energía en el mediano plazo en un sector intensivo en capital”, resaltó el documento

El gas natural, un factor determinante
A lo anterior se suma el frente de gas natural. Reportes del Gestor del Mercado han advertido déficits de oferta para 2026 –2028, lo que refuerza la necesidad de gas importado como respaldo, especialmente para generación térmica. Esto eleva costos y deja una conclusión operativa para 2026 queel gas seguirá siendo un combustible de transición clave para sostener confiabilidad mientras maduran proyectos estructurales de mayor plazo.
De acuerdo con la firma, Colombia enfrenta un desafío de gobernanza energética: reglas claras, permisos oportunos, ejecución de proyectos, modernización de redes y coordinación público-privada.
“Si no se aceleran decisiones e inversiones, la presión sobre la demanda y la infraestructura puede traducirse en restricciones operativas y en un ‘racionamiento silencioso’ en las zonas con mayores limitaciones de red”, resaltó el estudio.
Con esta radiografía 2026 será un año de transición energética bajo presión: con decisiones de corto plazo centradas en confiabilidad, señales de largo plazo para destrabar la inversión y un sistema que exige resolver cuellos de botella en infraestructura, permisos y reglas.
“El resultado dependerá de convertir inversiones y mecanismos de mercado en proyectos en operación y mejorar la flexibilidad sin perder competitividad”, agregó otro aparte.

¿Qué se debería hacer para mantener la confiabilidad y continuar con la transición energética?
Uno de los primeros mecanismos que resaltó este estudio que podría generar que el país logre tener mayor confiabilidad y continuar con la transición energética tiene que ver con la contratación a largo plazo.
Con esto se resalta que el Gobierno activó el primer mecanismo de contratación de energía eléctrica a largo plazo, habilitando contratos de hasta 15 años e incorporando energías limpias, baterías y productos horarios.
Y señala que la señal para este año debe ser estructural: para integrar más renovables sin comprometer confiabilidad, el sistema requiere certidumbre contractual, expansión de infraestructura y soluciones de flexibilidad (almacenamiento y gestión horaria).
Según KPMG, la transición con alta penetración renovable exige, además de nueva generación, redes modernizadas, digitalización y gestión avanzada del riesgo.
Por otro lado, se proponen más subastas de energía para que se logre que entren más proyectos de generación al Sistema Interconectado Nacional (SIN) con el fin de cubrir la demanda de energía creciente.
En proceso se encuentran dos subastas una que se anunció a finales de agosto del 2025 que está enfocada en la expansión del cargo por confiabilidad para el periodo 2029-2030.
Con esta subasta, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) busca garantizar un abastecimiento de energía para cubrir la demanda que se proyecta para este lapso, de acuerdo con las estimaciones realizadas por la Unidad de Planeación Minero-Energética (Upme).
Y la segunda fue anunciada el 20 de enero de este año, ante la expedición de un proyecto de resolución en el que se convoca y se define un mecanismo de contratación de energía eléctrica a largo plazo.
Según el Ministerio de Minas y Energía, la subasta se realizará con el objetivo de asegurar el abastecimiento energético, diversificar la matriz eléctrica y avanzar en la transición energética.
Para Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, gremio de las centrales térmicas, el proceso no tendría mayor éxito ante la incorporación solo de proyectos de energía renovable, es decir, para iniciativas solares, eólicas y cualquier tipo de generación limpia, en medio de un mercado apretado de oferta.
“Lo primero es que es una subasta enfocada en una tecnología que es en renovables, solares. Hablan de baterías y eólicos. Hay una subasta abierta del cargo por confiabilidad que debería estar terminando en mayo, pero falta una cantidad de cosas en la subasta que no se han definido. Y esta tiene que adjudicarse el 30 de junio de este año, entonces es la primera inquietud”, señaló el dirigente gremial.
FUENTE:Portafolio – ENERGÍA






