Un informe sectorial advierte que el país necesita al menos 6.000 MW adicionales para evitar un déficit.
Colombia avanza en su transición energética con un crecimiento concentrado en las regiones Caribe, centro y Llanos, mientras enfrenta la necesidad de incorporar al menos 6.000 megavatios adicionales antes de 2027 para evitar un déficit estructural.
El desarrollo de proyectos renovables ha permitido ampliar la capacidad instalada y diversificar la matriz energética, aunque persisten retrasos regulatorios, financieros y de transmisión que podrían limitar el ritmo de expansión previsto.
Así lo señaló SER Colombia, quien indica que la transformación del sector energético muestra un despliegue territorial cada vez más amplio. Más de 20 departamentos cuentan con proyectos solares y eólicos en operación o en fase de construcción, consolidando un proceso que ya no se limita a iniciativas piloto. La expansión responde tanto al potencial natural de las regiones como a la necesidad de reducir la dependencia de fuentes convencionales.
En cifras, el país registra 3.001 MW en operación o pruebas en proyectos de mediana y gran escala, a lo que se suman más de 1.200 MW provenientes de generación distribuida y autogeneración. Este volumen representa un avance en la diversificación energética y en la descentralización del sistema. Además, existen 1.043 MW adicionales listos para iniciar construcción durante 2026, lo que podría acelerar el crecimiento si se mantienen condiciones favorables.
Liderazgo regional en capacidad instalada
La región Caribe concentra el mayor desarrollo de energías renovables en el país. El departamento del Atlántico lidera con 948,2 MW en operación o pruebas y 29,4 MW en construcción, impulsado principalmente por su potencial solar. Otros departamentos como Cesar, Córdoba y Magdalena también registran avances en la instalación de proyectos.
En contraste, La Guajira, pese a contar con uno de los mayores potenciales eólicos, presenta un avance más lento. Los retrasos se asocian a desafíos sociales y a dificultades en la infraestructura de transmisión, factores que han impedido la entrada en operación de varios proyectos.

En la región central, los departamentos de Tolima y Cundinamarca concentran cerca de 350 MW cada uno. Su cercanía a los principales centros de consumo energético ha facilitado la viabilidad de los proyectos y su integración al sistema eléctrico.
Por su parte, los Llanos Orientales comienzan a posicionarse como un nuevo frente de desarrollo energético. Meta, Casanare y Arauca avanzan en la implementación de proyectos renovables, en un proceso que busca diversificar economías tradicionalmente dependientes de los hidrocarburos.
Obstáculos regulatorios y financieros
A pesar del crecimiento en capacidad instalada, el desarrollo de nuevos proyectos enfrenta limitaciones. El portafolio en desarrollo alcanza los 5.843 MW, pero solo 685 MW están cerca de iniciar construcción. La mayoría, equivalente a 5.086 MW, aún no logra cierre financiero.
A esto se suman más de 300 trámites pendientes en distintas etapas, algunos con demoras que alcanzan hasta 2.000 días. Estos retrasos afectan la entrada en operación de proyectos y condicionan la capacidad del país para responder a la demanda energética futura.
Colombia ya demostró que la transición energética es posible. El avance es real y está transformando regiones enteras, pero ahora el desafío es acelerar. Si no resolvemos los cuellos de botella regulatorios y financieros, el ritmo no será suficiente para garantizar seguridad energética y competitividad en los próximos años”, afirmó Alexandra Hernández, presidente ejecutiva de SER Colombia.
El respaldo ciudadano se mantiene alto frente a este proceso. El 96 % de la población apoya la energía solar y el 88 % la eólica, mientras que 8 de cada 10 personas consideran urgente su desarrollo. Este contexto social contrasta con las dificultades técnicas y administrativas que enfrenta el sector.
Proyección de demanda y necesidad de expansión
El país requerirá al menos 6.000 MW adicionales en los próximos cinco años para evitar un déficit energético hacia 2027. Este objetivo implica inversiones cercanas a los 5.000 millones de dólares y una aceleración en la ejecución de proyectos.
De resolverse los cuellos de botella actuales, Colombia podría incorporar entre 6.586 MW y 9.500 MW adicionales al sistema. Este crecimiento permitiría no solo cubrir la demanda proyectada, sino también generar un ahorro potencial en tarifas de hasta 7 billones de pesos.

La expansión de las energías renovables también tendría impacto en la reducción de emisiones. Las proyecciones indican que el aumento en capacidad instalada equivaldría a retirar más de 265.000 vehículos de circulación cada año, en términos de emisiones evitadas.
Este panorama será uno de los ejes de discusión en el 9° Encuentro y Feria Renovables Latam, que se realizará del 22 al 24 de abril en Barranquilla. El evento reunirá a líderes, empresas, expertos e inversionistas para abordar los retos del sector y analizar cómo traducir el impulso regional en seguridad energética y competitividad.
FUENTE:Portafolio – VALORA ANALITIK






